Sincerándome
Normalmente hablo más catalán que castellano, pero para escribir tengo mejores recursos en castellano, por lo tanto aun siendo catalanista internacionalista, escribiré en el idioma del imperio.
Hoy es uno de mayo la festividad de los de izquierdas, y yo soy de izquierdas.
Desde que nací estoy discapacitado, por lo tanto soy un lastre de la sociedad, no debería estar vivo, ya que la sociedad me rechaza.
Mi padre me amargó la infancia y la adolescencia, cuando él murió, lloré porque no recordaba nada bueno de él.
Varias veces lo intente denunciar a las autoridades, pero mientras no hubiera sangre no intervendrían, el caso que sangre llegó haber alguna vez, aunque lo peor era el daño psicológico, aun tengo pesadillas por la noche.
A los 19 años casi recien cumplidos tuve la suerte de poder vivir por mi cuenta, alcancé la libertad.
En los últimos diez años en lo que vivió mí padre, lo vi una única vez, por espacio de 15 minutos. Cuando lo vi, hacia siete años que no lo veía, al despedirnos a los 15 minutos, me abrazó llorando, yo no rehusé el abrazo, pero no le abrace a él, permanecí impasible. Y cuando ya me fui y no me veía, rompí a llorar, pero él no me vio llorar, permanecí impasible delante de él.
Muchos años antes siendo yo adolescente, le dije a mi padre que moriría solo, y así fue. En los últimos años de vida de mí padre, tuve el gran dilema de si iría a su entierro, no sabía que haría cuando llegase el momento, por suerte hizo algo bueno en su vida, morirse en agosto, por lo que no encontraron a la familia hasta después de estar ya enterrado, así que no tuve que decidir si iba o no a su entierro.
De siempre mi cumpleaños no era una fecha alegre, como si mi padre me culpase de la muerte de mi madre, cuando el culpable fue él, y ojala aquel 23 de marzo, cuando nací y murió mi madre, yo también hubiera muerto. Me habría evitado esta mierda de vida, este peaje es demasiado alto, no vale la pena.
Antes me he equivocado al decir que hizo algo bueno mi padre, en realidad fueron dos cosas, una ya mencionada, y lo más importante, casarse con la mujer que aun no siendo mi madre, la considero mi madre, si a los 19 años alcance la libertad, fue gracias a ella.
Siendo niño sabía que no era como el resto de niños, pero me conformaba en cierto modo, pero a partir de la adolescencia, fue cuando ya fui plenamente consciente de que no valía la pena, el infierno era estar vivo, no sé si hay dios, pero si lo hay, es implacable.
La mujer que considero mi madre aun no siéndola, ha sido lo mejor de mí vida, aunque ella misma siempre me dejó claro que no era su hijo, y aunque se que me quiso y me quiere, su afecto no era para un hijo, de ahí que fuese algo frío.
Me he enamorado varias veces, obviamente nunca ha sido correspondido, ya que no soy digno de gozar de la reciprocidad amorosa, puesto que no puedo dar lo que se merece a quien ame.
Valoro en mucho la amistad, pero la amistad verdadera no existe, puede haber palabras que parecen bonitas, pero lo que cuenta son los hechos, y los hechos demuestran que no existe la verdadera amistad.
Estoy solo, sin ilusión alguna, por lo tanto ojala fuera insensible a los sentimientos, y así solo tuviera que esperar el momento de morir, sin tener cariño a nadie, sin importarme el sufrimiento de los demás, si así fuera, sería un autómata, es lo mejor, ya que de hecho no cuento para nadie.
Agradezco a quien considero mi madre, todo lo que ha hecho por mí. Agradezco a mi primo Dani, todo su apoyo. Agradezco a mi amiga Isabel, el haberme apoyado siempre. Y por último, maldigo mi existencia.


Daniel dijo
Gracias por tus reflexiones, comentarte que en cierto modo, todos estamos solos, pero es verdad que tu lo estas, un poco, mucho más. Te agradezco de corazón tu agradecimiento, valga la redundancia, pero hay cosas que se hacen simplemente por cariño.
Pienso que eres un tío valiente y cualquiera que lea el abreviado extracto de tu vida, se dará cuenta de ello. Ya sabes que pienso de la vida, pero creo que siempre hay una buena razón para seguir adelante, te has caído muchas veces de rodillas y siempre te levantaste, espero que sigas levantándote muchos años más, a los de izquierdas solo nos arrodilla la muerte.
Un fuerte abrazo primo.
Animo valiente.
Daniel.
2 Mayo 2008 | 10:38 PM